Enemigo Oculto

Los cepillos y las pastas de dientes.                               

 

Por Diego Vargas Gaete

 

   Porteños todos: Algo raro está pasando, ocurre frente a nuestras narices, y no queremos verlo. Cada mes surge una nueva pasta  o un nuevo cepillo de dientes.  Más alcance, mangos anatómicos o ingredientes más enérgicos en el combate de las caries, el sarro y el mal aliento. Cualquier argumento es válido y todas las nuevas innovaciones siempre dejan en ridículo a los productos dentales del mes anterior. Parece como si la NASA fuera la encargada de mejorar día a día cada uno de estos utensilios de higiene bucal, porque desde que compramos la famosa pasta de dientes (en algún supermercado o farmacia) hasta que la dejamos en nuestros baños, el producto ya está obsoleto. Para colmo, frente a tamaña oleada de innovaciones científicas, las picaduras igual siguen haciendo de las suyas en la dentadura de niños y adultos.

  No obstante, ante este panorama aciago, todavía existen soluciones o al menos caminos alternativos. Precisamente, en el libro "Perfecciono mi Yoga" (editorial Emecé-Urano, de 1988) el señor Andre Van Lysebeth señala: "…Este es el alfa de la higiene bucal: comer alimentos duros que obligan a masticar, que hacen trabajar los dientes y proporcionan un masaje a las encías… coma, pues, pan negro y duro, mastique zanahoria: eso le evitará muchas entrevistas con su dentista."

   Y el señor Van Lysebeth da un paso más allá atreviéndose a dar las siguientes instrucciones:

Primera operación: arrojar a la basura los cepillos y los tubos de dentífrico.

Segunda operación: Lavarse las manos.

Tercera operación: Preparar el dentífrico del "Doctor Sivananda", compuesto de aceite y de sal marina. La receta consiste en verter algunas gotas de aceite de mesa en una taza, luego agregar sal, mezclar con el índice y el producto ya está listo para ser utilizado.

Cuarta operación: con un mondadientes de madera quitar los restos de alimentos de entre los dientes y servirse después del mejor de los cepillos: los dedos índice y medio.

   Las instrucciones quizás parecen una broma. Sin embargo, ante la colosal derrota de los cepillos y las pastas dentales en la batalla contra las caries, no me atrevería a descartarlas de plano y menos a reírme a carcajadas por temor a que de pronto se afloje y caiga a piso alguno de mis frágiles y desgastados dientes. 

 

http://pezconalas.blogspot.es/img/cepillodedientes.jpg

  

 

Junio 2008

Enemigo Oculto

 Las actuales pesas de farmacia                                                 

 

Por Diego Vargas Gaete

 

    Siempre he sospechado de las actuales pesas de farmacia. Tan tecnológicas, tan espigadas, transformaron un hecho simple (subirse y averiguar cuánto hemos engordado) en un acto de sufrimiento. Esto porque el famoso papelito blanco, que expele la máquina después de finalizado todo el proceso, siempre busca juzgarnos: qué tal peso máximo a tal estatura, qué tal porcentaje de grasa según tal edad y tal sexo, etcétera. Además, estoy seguro que el rayo láser que apunta nuestras cabezas con el fin de saber nuestra talla produce calvicie o al menos cefaleas. Por ello prefiero las pesas de antaño, esas que a veces se encuentran en viejas farmacias y que sólo informan acerca de los kilos que acarreamos de un lugar a otro. Básculas, en definitiva, sencillas y que cuya nobleza se constata al permitir pesar a toda una familia con una sola moneda, siempre y cuando la operación se haga desde el más gordo hasta el más flaco y sin quitar nunca un pie desde la pisadera de la pesa.

 

http://pezconalas.blogspot.es/img/pesasamedias.jpg  

 

                                      Una pesa antigua, una de de las buenas

 

Abril 2008

 

 

 

Albergado en:blogspot.es

Noticias: Noticias

Contador gratis contadorplus.com